El Bosque de Arrayanes es uno de los paisajes más originales de la Patagonia: un bosque de árboles de corteza color canela en la punta de la península de Quetrihué, junto a Villa La Angostura. Se llega navegando desde Bariloche o caminando por un sendero entre coihues.
Datos clave
Dónde está: en la punta de la península de Quetrihué, Villa La Angostura (Neuquén).
Protección: Parque Nacional Los Arrayanes, creado en 1971.
Cómo llegar: en catamarán desde Puerto Pañuelo (Bariloche) o Bahía Brava (Villa La Angostura), o por un sendero de 12 km.
¿Dónde está el Bosque de Arrayanes?
Está en el extremo de la península de Quetrihué, que se adentra en el lago Nahuel Huapi desde Villa La Angostura, en la provincia del Neuquén. Desde Bariloche se llega navegando en una hora, o por tierra vía Villa La Angostura (unos 85 km).
El Parque Nacional Los Arrayanes
El bosque está protegido por el Parque Nacional Los Arrayanes, creado en 1971 para resguardar la península de Quetrihué (unas 1796 hectáreas), sobre la costa norte del lago Nahuel Huapi, en la provincia del Neuquén. Es uno de los parques nacionales más pequeños de la Argentina.
El arrayán (Luma apiculata), llamado quetri en mapudungun, es un árbol de crecimiento muy lento, con una corteza lisa y fría al tacto de color canela. Crece en lugares húmedos y suele formar pequeños bosquecillos junto al agua; en Quetrihué forma un bosque puro, algo muy poco común.
Cómo llegar al Bosque de Arrayanes
En excursión desde Bariloche
Los catamaranes salen de Puerto Pañuelo (a 25 km del centro de Bariloche) y combinan el bosque con la Isla Victoria. Es una excursión de medio día; en el bosque se pasan unos 45 minutos. Allí están las empresas y teléfonos.
En barco desde Villa La Angostura
Desde el muelle de Bahía Brava, en Villa La Angostura, salen embarcaciones directas al bosque, a la mañana y a la tarde. Es la navegación más corta.
Caminando o en bicicleta
El sendero arranca en la zona de La Angostura, el istmo que une la península con el continente, entre Bahía Mansa y Bahía Brava. Allí está la portada del parque, donde hay que registrarse y pagar la entrada. Son unos 12 km solo de ida por el bosque de coihues, con subidas y bajadas: dificultad media. Una opción muy elegida es ir caminando o en bici y volver en barco (conviene reservar el pasaje antes).
Qué hacer en el bosque
Pasarela de los Arrayanes: un circuito corto y fácil por una pasarela de madera entre los árboles.
Miradores de Quetrihué: un sendero exigente que sale cerca de la portada y lleva a miradores sobre el lago y Villa La Angostura (unas 5 a 6 horas ida y vuelta).
La "cabaña de Disney": una casita de madera junto al muelle donde funciona una confitería. Se dice que Walt Disney se inspiró en el bosque para Bambi, pero es una leyenda que nunca pudo confirmarse.
Horarios de ingreso y entrada
Para ingresar por tierra hay horarios límite que cambian según la temporada, porque hay que volver antes de que oscurezca. Como referencia, en temporada de verano (noviembre a mediados de marzo) se puede entrar caminando ida y vuelta hasta las 14 h, y en bicicleta hasta las 15 h; en invierno los horarios se adelantan unas tres horas. Quien vuelve en barco tiene un margen mayor, pero debe mostrar el pasaje.
La entrada se paga en la portada. Hay tarifa general y tarifas reducidas para residentes nacionales y provinciales; no pagan los menores de 5 años, jubilados y pensionados, personas con discapacidad y visitas educativas. Los valores se actualizan cada temporada en la web de Parques Nacionales.
En la punta de la península de Quetrihué, en Villa La Angostura (Neuquén), sobre la costa norte del lago Nahuel Huapi. Está protegido por el Parque Nacional Los Arrayanes.
En excursión lacustre desde Puerto Pañuelo, combinada con la Isla Victoria. También se puede ir a Villa La Angostura (80 km) y desde allí navegar o caminar.
Son unos 12 km solo de ida desde la portada del parque en Villa La Angostura. Se puede hacer caminando o en bicicleta y volver en barco.
Sí, se paga la entrada del Parque Nacional Los Arrayanes. No pagan los menores de 5 años, jubilados y pensionados, personas con discapacidad y visitas educativas.
Es una leyenda muy difundida, pero nunca pudo confirmarse.